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El blog de catedraparalapazvenezuela.over-blog.es

¿A qué huele la paz?

28 Noviembre 2010 , Escrito por catedraparalapazvenezuela.over-blog.es

 

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El olor de la paz

 

 

  Por Assunta Varlese

 

La paz, hermosa palabra, cálida, sencilla, con música, color y aroma, música de ángeles, de trinar de pájaros, del correr de las aguas, con color de amanecer, de mar intenso, de noche estrellada, con aroma de flores, de fresas, de torta recién horneada; estos calificativos surgen de mi andar por las aulas, por las calles, por la vida; cuando pregunto a un niño que es la paz, me ha dicho, sentirse bien, es una luz brillante, es una canción  que alegra, pero lo que más me ha gustado, es cuando me han dicho, que lindo lugar, ¡huele a paz!.                                                                 

           

bosque

 

 

Podríamos decir entonces, que la paz envuelve, colores brillantes, amarillo, azul, blanco, sonidos armónicos, melodías, campanas, olores fascinantes, no importa, lo que importa es que la paz acaricia los ojos, el cuerpo, el olfato, el oído, pero sobre todo acaricia el alma.

Cuando nos piden hablar de temas de biología o de historia o de arte, sencillamente buscamos en los textos lo que otros se han encargado de crear, pero cuando te piden  abordar un tema de tanta trascendencia como es la paz, pareciera por momentos que el pensamiento colapsa ante la magnitud de su significado, puesto que desde un niño hasta el más grande de los sabios, tiene un caudal para aportar, y sencillamente nos damos cuenta, que la paz es un gran poder que puede enfrentar y resistir los embates de cualquier fuerza.       

En ocasiones, las personas se preguntan ¿cómo puedo brindar paz?, es simple, cuando vamos en la calle y regalamos una sonrisa, regalamos paz, cuando alguien derrama una lágrima y la secamos, damos paz, cuando escuchamos, cuando perdonamos, cuando abrazamos, cuando decimos te amo  llenos de humildad, aceptando a los otros y a nosotros mismos con nuestras fortaleza y debilidades, estamos rociando de paz el ambiente, nuestras vidas y la de otros. ¡Es tan fácil y lo hacemos complicado!

Si volvemos la mirada hacia cuanto hemos dejado de hacer por la paz, no sintamos remordimientos ni culpas, simplemente, miremos al frente e iniciemos esa cruzada por la paz que ha estado esperando por nosotros; para ello, es necesario dejar a un lado la cólera, el odio, el resentimiento, y sobre todo la superficialidad que nos hace perder la sensibilidad por los problemas de quienes nos rodean, esa satisfacción de ser solidarios, de cooperar, de extender la mano y sentir que es recibida, nos brindará el motivo para lograr sembrar la paz. 

Siempre traigamos al presente, cuando Noé lanzó una paloma blanca, para que fuera  en búsqueda  de tierra firme tras el diluvio, y  al regresar al Arca con un ramo de olivo en su pico, esto significó, que la inundación había cesado, y que el mensaje era que Dios estaba de nuevo en paz con la humanidad, rescatemos este mensaje, tengámoslo de emblema, pensemos en la paz, respiremos paz, traigamos a nosotros ese olor  a rosas, a vida, a concordia, a amor, que sólo puede dar la verdadera paz, esa paz que anhelamos, que no debemos dejar escapar, que debemos buscar con ahincó porque de ella depende la tranquilidad tuya, la mía y la de la humanidad, esa es la paz que soñamos, y que está llena de esa fragancia que envuelve, nos inspira y nos puede llevar a construir un mundo mejor .

Para finalizar quiero hacer mención de un pensamiento de Eleanor Roosevelt quien expreso “No basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla”. Por tanto los invito a unir el pensamiento, con la fuerza y los hechos, vamos desde hoy, a poner en marcha todas esas acciones que se han albergado en nuestra mente, en nuestro corazón y que hemos frenado, démosle rienda suelta, porque desde cualquier punto de nuestra sociedad, debemos ser soldados a librar una batalla con los agentes de la discordia, y de la hostilidad.

Sigamos entonces, el sendero que nos lleve a regar la semilla de la paz  en la familia, en la escuela, en el vecindario, en el mercado; pues donde quiera que estés tu misión será importante, fundemos  juntos una sociedad armónica, libre de violencia, de agresiones, de tristezas. Construyamos ese mundo que tú y yo nos merecemos, y que Dios nos ha regalado, porque ¡la paz siempre es posible!

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