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El blog de catedraparalapazvenezuela.over-blog.es

Educación para convivir en un ambiente bajo la Paz

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Por Humberto González Rosario

Aprender a convivir, es decir aprender a vivir juntos y aprender a vivir con los demás, es uno de los principales propósitos de la educación contemporánea (Delors, 1992). La violencia entre las personas y en contra del ambiente del cual ellas forman parte, minimizan la esperanza que algunos habían confiado en el llamado progreso de la humanidad. No hay ningún acto que sea violento que se exima de perturbar el ambiente socionatural, por mínimo que sea el hecho, tanto para un espacio como para un momento del tiempo.

En el siglo XX e inicios del siglo XXI se ha acentuado el potencial de autodestrucción y de generación de conflictos que la humanidad siempre ha practicado. Es hora de preguntarnos ¿Se puede desde la escuela, la familia, los ámbitos comunitarios y los medios de comunicación social educar para la no violencia?; ¿Será posible concebir una educación que permita a los educandos adquirir habilidades y destrezas  para aprender a manejar los conflictos o solucionarlos de manera pacífica?; ¿Ayudaría a promover la Paz en los diversos contextos el conocimiento de las personas, su cultura, su espiritualidad, su diversidad de criterios, su libertad de pensar y de ser?

 

La Paz es un valor universal; son muchas las interpretaciones que se le dan al concepto de Paz. En opinión de quien escribe, la Paz tiene los siguientes atributos definitorios: presencia de amor, ausencia de conflictos, ausencia de injusticias, presencia de equidad, sentimientos altruistas, equilibrio emocional, armonía interna y externa y conciencia de tranquilidad.

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 Para Méndez y Llanderas (2002), la Paz es un espacio de encuentro y un tiempo de relaciones humanas gozosas. No es sólo ausencia de guerra, ni significa ausencia de conflictos.

Tener Paz es convivir en tolerancia y armonía, puede suponer un conflicto continuo, pero es positivo en el sentido que es una derrota continuada de la violencia. Las relaciones humanas son siempre conflictivas y la superación pacífica y positiva de estas situaciones es precisamente la forma de convivencia armónica de las distintas culturas, pueblos, religiones, sexos, razas y demás diferencias que puedan servir de excusa para la división, el antagonismo, el odio o la incomprensión.

Para poder reconstruir un Proyecto de Educación para la Convivencia en un Ambiente para la Paz, en Venezuela y Latinoamérica, conviene plantearse los siguientes Principios Didácticos Rectores

  • La Educación para la Paz es comprender que la diversidad nos enriquece. ¿Qué sería de la medicina sino aprovecharan las sabidurías indígenas de América, de la milenaria sabiduría asiática y de la Europa Científica? ¿Qué sería de Venezuela sin el sincretismo indígena, africano y europeo?. ¿Qué sería del sistema inmunológico de los latinoamericanos sin esa mezcla genética?
  • La Educación para la Paz es reconocer que no existen dos personas exactas, ni siquiera entre gemelos y mellizos. Es importante aceptar la diferencia como un rasgo distintivo de la realidad humana; apreciar la diversidad como algo intrínseco a nuestra condición humana e incluso necesaria para compartir un mundo más divertido, más heterogéneo y menos uniformado o aburrido. La Paz se enriquece con el conocimiento del otro.
  • La Educación para la Paz es interiorizar y practicar la igualdad; sólo las desigualdades pueden desequilibrar tanto la situación, que provoquen respuestas desesperadas y violentas de rebelión ante la falta de equidad. Conviene que la Educación venezolana tenga como propósito dar igualdad de oportunidades a todas las personas. La Paz se logra mediante convenios, admitías, mesas de diálogo, conocimiento de sí mismo y del otro. En otro sentido, la Paz impuesta por el terror es una violencia contenida, pero no deja de ser una situación violenta, por tanto, nada tiene que ver con la Paz.
  • La Educación para la transformación de las nuevas generaciones. Nuestros antepasados tanto occidentales como orientales, nos han dejado una cultura bélica y es en el siglo XXI, ya que los tiempos están vencidos, que tienen que ocurrir la culturización de la humanidad para la Paz. Para lograr ésto, se requiere perdonar los errores de nuestros antepasados y haber aprendido de los mismos.
  • La Educación para la Paz debe tener como objetivo comprender que la humildad, el saber ceder y el aceptar mediadores de conflictos son fundamentos sólidos de toda persona y sociedad virtuosa. La idea del saber vivir, no es jugar a ganar o perder, sino ganar-ganar pra que ganemos todos.
  • Interiorización y práctica del concepto de libertad e igualdad, constituyen otro Principio, lo que es tanto como afirmar que casi no hay Paz entre nosotros porque al menos dos tercios de la población humana aún no han conseguido suficientes niveles de libertad e igualdad pra considerar posible la Paz real y positiva entre ellos, pero además, como la única Paz posible es la global, el otro tercio que aparetemente se considera viviendo en paz real (convivencia democrática, libre, tolerante y justa), está en permanente peligro de perder su pacifica existencia, que por tanto no es tan real como se pretende.
  • Educación para la Paz es vivir en un ambiente de justicia. Nunca las situaciones injustas engendrarán períodos pacíficos reales, por eso, a veces es preferible la "ruptura", aunque sea dolorosa, que las componendas a medias, porque a la larga se termian imponiendo la violencia frenta a la injusticia. No existen puntos finales, perdones generales, olvidos masivos y voluntarios, ni transiciones ejemplares, si lo injusto permanece o no ha sido reconocido y exculpado, único camino de la verdadera conciliación. Y postergar la resolución de estas situaciones  (acto de contrición y propósito de enmienda, previo a la absolución, como cualquier otra falta o pecado) se terminan pagando a un precio exsgeradamente alto en térmiso de pacificación y convivencia. Lograr la Paz no es un producto concreto inmediato, consiste en procesos de corto, mediano y largo plazo, un proyecto social de décadas o de siglos.
  •  La autenticidad del concepto y ejercicio de la Paz. La Paz no es solamente un símbolo representado como una paloma blanca, es un hecho espiritual-humano que además de estar interizado, debe ser practicado en la vida diaria, con nosotros mismos, en la familia, escuela, trabajo, comunidad vecinal, las iglesias, Municipios, Estado, País, continente y planeta. No es un componente del Currículo sino del código de comportamiento del ciudadano ambiental en su cotidianidad.

Ningún ser humano es extranjero en el planeta tierra, al igual que ningún  sentimiento o emoción negativa hacia nuestros semejantes deja de afectar nuestro traje biológico y nuestro espíritu

 

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