Los derechos de los niños y las niñas para una convivencia en paz
Todos los niños y las niñas tienen derecho a vivir una vez que han sido constituídos por la magia del encuentro de dos células.
Tienen derecho a levantar sus alas hacia el cielo de la vida para posarse en cualquier espacio y habitarlo.
Todos los niños y las niñas tienen derecho a escuchar como primera melodía su nombre y su apellido; a saber quiénes son sus padres y a convivir en un hogar.
Tienen derecho a aprender, a ser educados y a recibir de su grupo familiar y social, los saberes propios de su cultura.
Todos los niños y las niñas tienen derecho a ser abrigados bajo el manto de la afectividad; a una alimentación balanceada, equilibrada, variada y servida con amor.
Todos los niños y las niñas tienen derecho a vivir en un cuerpo sano y libre de infecciones, enfermedades y lesiones. Su cuerpo debe ser el templo en el cual habitan sus ilusiones, su imaginación y sus proyectos.
Tienen derecho a expresarse y a ser escuchados por todos los oídos del mundo.
Todos los niños y las niñas tienen derecho a recibir de su entorno las condiciones materiales, físicas y espirituales necesarias para crecer y desarrollarse y llegar a ser lo que quieren, piensan e imaginan.
Todos los niños y las niñas son merecedores de respeto y disfrutaran de estos derechos sin distingo de raza, género, color, religión, condición física, social o económica.
Interpretación de la Declaración Universal de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en noviembre de 1959