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EL TERAPEUTA EN REHABILITACIÓN: UN CULTOR PARA LA PAZ POSITIVA

1 Junio 2011 , Escrito por catedraparalapazvenezuela.over-blog.es

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La paz es un término polisémico que es definido por el Diccionario de la Real Academia Española (2001) de las siguientes maneras:

1. Situación y relación mutua de quienes no están en guerra.

2. Pública tranquilidad y quietud de los Estados, en contraposición a la guerra o a la turbulencia.

3. Tratado o convenio que se concuerda entre los gobernantes para poner fin a una guerra.

4. Sosiego y buena correspondencia de unas personas con otras, especialmente en las familias, en contraposición a las disensiones, riñas y pleitos.

5. Reconciliación, vuelta a la amistad o a la concordia.

6. Virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego.

7. Genio pacífico, sosegado y apacible.

Si en este momento nos preguntaramos ¿Cuál es su imagen para representar la paz? De seguro se generarían una multiplicidad de ellas pero tal vez referidas al tema de la guerra, ya que en un primer momento, el termino Paz, estuvo referido a ausencia de conflicto bélico.

Sin embargo, si nos fijamos en las últimas definiciones, vemos que ellas están vinculadas con situaciones de tranquilidad, sosiego, quietud, descanso, armonía. Por lo que las imágenes asociadas a ella cambian y se relacionarían, por ejemplo, a una madre amamantando, un padre dialogando con su bebe, el fresco olor de la leche recién ordeñada, un café a primera horas de la mañana, el disfrute de los eventos de la naturaleza: un paisaje, un pájaro cantando, la fragancia de una flor, la hermandad entre amigos, la unión familiar, el apoyo al más necesitado, entre otros.

Lederach (2000) plantea que la idea de paz está asociada a dos términos: del griego eirene y del romano pax. El primero (eirene) es sinónimo de homonoia (armonía); ambos se refieren a un estado o condición repleta de tranquilidad y serenidad; describen la unidad, el orden, la tranquilidad interior.

Por su parte, el término pax, está relacionado con la idea de mantener y respetar el orden establecido que marca y define las relaciones e interacciones humanas. Mientras que este concepto remite a una concepción belicista de la paz, el primero tiene una mayor riqueza ya que tiende a la búsqueda de la tranquilidad interior.

Comparto con Lederach (2000), la idea de que la paz debe ser concebida como un fenómeno dinámico, multidimensional y positivo, todo lo cual por su naturaleza misma, lo hace delicado en su esencia.

Un nuevo concepto para la paz, que no gire alrededor de los aspectos negativos de ella (defensa armada, mantenimiento interior de la ley y el orden, búsqueda de seguridad mediante el armamentismo, entre otros), es necesario. Esta noción debe destacar los valores humanos fundamentales, la convivencia sana, la tolerancia necesaria para la comprensión del otro, la concordancia, la empatía, todo lo cual se traduzca en calidad en las relaciones humanas.

Tal visión, conduce a una concepción de la Paz Positiva entendida como una interrelación dinámica, de apoyo mutuo, cooperación, confianza, seguridad, entre las personas que comparten espacios comunes; donde se respete la otredad, la mismidad, la igualdad y la reciprocidad. Implica, enfocar el tema de la Paz en términos de autorrealización; vale decir, disfrutar de los elementos de la vida que puedan proporcionar: placer, satisfacción, calidad y bienestar interior, entre otros.

Tal como dice Lederach (2000), la búsqueda de alianzas para la convivencia, la colaboración, apoyo y asistencia mutua, la comprensión, el entendimiento y la confianza con los otros, son esenciales bajo esta nueva concepción de la Paz, lo cual envuelve una interrelación entre una multiplicidad de condiciones necesarias para la prosperidad personal y colectiva de manera positiva y provechosa.

Las características de un concepto de Paz Positiva, conducen a las siguientes reflexiones (Aznar, Cáceres e Hinojo, 2008):

  • Es un proceso dinámico y permanente que afecta todas las dimensiones de la vida.
  •  Se vincula con una estructura social de amplia justicia y reducida violencia.
  • Exige la igualdad y reciprocidad en las relaciones e interacciones humanas.
  • Incluye la consideración de dos conceptos íntimamente ligados entre sí: el desarrollo y los derechos humanos.

Conceptualizar de esta manera la Paz Positiva, conduce a educar para dirigir el sentido de la propia vida; para compartir y aprender a vivir plenamente, con un ideal de trascendencia y de servicio. Implica transitar de una cultura de imposición y fuerza, hacia otra de comprensión y diálogo, a partir de la cual sea posible un desarrollo humano sostenible.

Dentro del proceso para la formación de un concepto de Paz Positiva, es indispensable propiciar el diálogo, la interacción y desplegar una profunda capacidad crítica y autocrítica. Para ello es necesario apropiarse de estrategias que posibiliten la auto reflexión para facilitar así el aprender a pensar en el bienestar de sí mismo y del otro; resolver problemas y solucionar conflictos de manera creativa.

Una comunidad que conviva bajo el valor de la Paz Positiva, siente respeto por la dignidad humana, una profunda convicción para la defensa de los derechos humanos, especialmente por la vida y practica una convivencia sana basada en relaciones armónicas con los otros y en la justicia social.

Tal visión de la Paz, da entrada a conceptos como la fe y la esperanza entendida como un estado dinámico, multidimensional y personalizado de percepción que la persona tiene sobre acontecimientos futuros, los cuales orientan su actitud y comportamiento sobre qué hacer.

El sentido de esperanza otorga empoderamiento para afrontar las situaciones por venir y funciona como mecanismo protector ante los obstáculos y las adversidades. Constituye el origen de la motivación para la acción. (Quintanilla, Haro, Flores, De la Rosa y Valencia, 2003; Borges, Z. y Silva, M, 2010).

Una visión positiva de la Paz, demanda la superación de la violencia estructural propia de la sociedad actual y de la cual los Terapeutas en Rehabilitación, de seguro, son testigos cuando con sus acciones profesionales intervienen en la recuperación de amputados, lesionados medulares, traumatizados de accidentes de tránsito, todos productos de la violencia social.

Una visión positiva de la paz nos llama a comenzar por la pronta y verdadera atención de las necesidades básicas de los seres humanos. Conlleva a concebir la Paz como plena realización de las potencialidades humanas, a través de las posibilidades y opciones que brinda el entorno y la sociedad donde se vive; tal como se señalara anteriormente con equidad, amplia justicia y reducida violencia, aunado al descubrimiento y puesta en ejecución de las fortalezas humanas en el mayor número de habitantes. .

En respaldo a lo anteriormente expuesto, Galtung (1985), citado por Aznar, I.; Cáceres, M. e Hinojo, F. (2008), manifiesta que existe violencia cuando los seres humanos están influenciados de tal forma que sus relaciones afectivas, somáticas y mentales están por debajo de sus realizaciones potenciales, lo que da cabida al concepto de violencia estructural: aquella en la que prevalece la injusticia social (pobreza, represión, alienación), así nos encontremos en un momento de no guerra.

La paz que se establece interna y fuertemente en la persona, se traslada a la familia, influye en la comunidad y se conecta tanto a nivel nacional, como también internacional, con todo lo que responda plenamente hacia el bien común.

La Paz Positiva tiene como atributos definitorios: la presencia de amor, de justicia, de equidad, sentimientos altruistas, equilibrio emocional, armonía interna y externa y conciencia de tranquilidad.

 

Ahora bien, ¿Por qué nos atrevemos a asegurar que los Terapeutas en Rehabilitación son cultores de esta Paz positiva?

Un cultor es aquella persona que con sus acciones construye un arte particular: cuida aquello en lo que cree y que se ha constituido en su misión; lo fomenta y propicia su desarrollo.

En ese sentido, los Terapeutas en Rehabilitación son hacedores de bienestar; su misión es prevenir, tratar y recuperar alteraciones físicas y/o emocionales en personas con trastornos neurológicos, trastornos musculo esqueléticas u otros.

Brindan atención, apoyo y sirven de guía a personas para que estos recuperen sus funciones perdidas de manera temporal o permanente y propician la reinserción a sus actividades habituales, todo lo cual lo logran con profesionalismo, calidez y valor humano.

Su objetivo principal es aliviar el sufrimiento humano, sin que motivo alguno (personal, colectivo, religioso o político) lo separen de esta noble misión.

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Los Terapeutas en Rehabilitación, son sembradores de esperanza; con su método, técnicas y destrezas orientan el comportamiento de sus pacientes sobre qué hacer con sus dolencias y limitaciones. Con ello, siembran una percepción de certidumbre, seguridad, de fe que contribuye con la recuperación y la adaptación, momentánea o permanente, a una nueva vida o condición.

Este sentido de esperanza otorga a los pacientes empoderamiento para afrontar las situaciones por venir y funciona como mecanismo protector ante los obstáculos y las adversidades.

Los Terapeutas en Rehabilitación, no renuncian a sus vidas tal como quería hacer el protagonista de nuestro cuento inicial. Todo lo contrario, cada día se entronizan más ella y su misión de ayudar a otros les permite tener una visión amplia y alentadora del mundo.

En ese sentido, son prospectivos. Durante el ejercicio profesional son exponentes de las características definitorias de la Paz Positiva: propician la tranquilidad y el sosiego, acompañan en un momento penoso, suministran apoyo, generan seguridad para el restablecimiento del bienestar físico, todo lo cual tiene implicaciones importantes en el bienestar interior de los pacientes.

Por ello también el Terapeuta en Rehabilitación es un artesano de la salud. Saca a la luz las fortalezas y las pule para hacer de ellas una piedra angular que les permita a sus pacientes recuperar su seguridad, su confianza, su sentido de autonomía y sus funciones alteradas.

Para ello utiliza como principal recurso sus manos las cuales se constituyen en instrumentos de conocimiento y herramienta terapéutica; jugando un papel fundamental en las tres etapas del proceso de rehabilitación: valoración, diagnóstico y tratamiento.

Al respecto, Gallegos, Pérez, Díaz y Vergara (2003), señalan que las manos constituyen un vehículo de obtención de información imprescindible para realizar un diagnóstico acertado, un vehículo de aplicación de conocimiento a través del tratamiento manual de las dolencias. El lenguaje que utiliza es el “gesto terapéutico”, gesto preciso, seguro que sigue pautas determinadas, sistemáticas y rigurosas (p.49). Con esta apreciación, se le confiere al uso de las manos una naturaleza científica en su aplicación.

Por su lado Kapandji (1998) afirma:

la mano proporciona a la corteza cerebral conocimiento del grosor y de la distancia de las cosas, es la educadora de la vista, lo que le permite controlar e interpretar informaciones; sin la mano, nuestra visión de mundo sería plana y sin relieve. Constituye la base de ese sentido tan específico que es la estereognosia, conocimiento del relieve, la forma, del espesor, en una palabra del espacio. También es la educadora del cerebro debido a las nociones de superficie, peso y temperatura. Por lo tanto, la mano constituye junto al cerebro una pareja funcional indisociable.

Es por ello, que la Fisioterapia y la Terapia Ocupacional constituyen disciplinas que reivindican, por derecho propio, el uso científico de la mano como instrumento terapéutico.

La palpación, técnica a través de la cual se valora textura, elasticidad, tono y movilidad de los diferentes tejidos, órganos y estructuras que conforman el cuerpo humano, no sólo provee esta fuente de conocimientos, sino que además permite interactuar con el paciente, conocer su estado emocional, de ánimo, de disposición a colaborar al tratamiento, de seguir adelante y de mejorar, todo lo cual contribuye con esa visión integral de la salud vista como un proceso holístico en el cual se tiene la capacidad de desarrollar el propio potencial personal y responder en forma positiva a los retos del ambiente; siendo calificada como un recurso para la vida (Sánchez, Castillo y Carrasco, 1999).

La Salud es una tendencia hacia la armonización biológica-psicológica-espiritual, en la cual se encuentran implicadas potencialidades y capacidades vitales humanas; es una expresión de la dinámica del individuo en torno a la satisfacción de sus necesidades biológicas, psíquicas, afectivas y espirituales producto de un proceso generado por su historia y circunstancias de vida particular y para cuya restitución y permanencia contribuye el Terapeuta en Rehabilitación.

Por todo lo anteriormente expuesto es que nos atrevemos a decir que los Terapeutas en Rehabilitación son cultores de la Paz Positiva al ser hacedores de bienestar, sembradores de esperanza y artesanos de la salud.

 Ponencia parcial presentada en la  VII Jornada Anual de Investigacion. Colegio Universitario May Hamilton. Junio 2011

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